Después del 11 de abril Venezuela fue otra. En plena cadena comenzaban a caer muertos y heridos de ambos bandos. ¿Bandos? Antes esa palabra no existía en mi país, los únicos eternos rivales, eran los Leones y el Magallanes.
Y tu sangre inundo la vereda
la bala del tirano cegó tu vida
amigo, hermano, primo.
Y mis lágrimas explotaron
en mis mejillas ardientes.
Ardientes de rabia, de impotencia.
porque ya te habías ido.
Marchemos, dijiste…
tomamos la ruta en una confusión
de gente, banderas y gritos.
Ahora tu bandera, reposa en tu pecho,
tu cara ensangrentada, oculta del cielo
no verá ya más la luz del nuevo día.
Maldito el soldado que dispara a su pueblo*
Maldito el tirano que usurpa el poder
Gloria al pueblo bravo que marcha perdido
perdiendo sus hijos, sin perdón, ni castigo.
11-abril- 2002


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