Alegoria de un te quiero
Es otoño y las joyas en mi pecho aun te esperan.
Mi cuerpo, suelo fertil de caricias, desea el riego de tu cause.
Los luceros de mi cara brillan al pensarte y tengo sed de ti,
palpitan en mi cueva las memorias de tus pasos dentro de mí.
Mi cuerpo, suelo fertil de caricias, desea el riego de tu cause.
Los luceros de mi cara brillan al pensarte y tengo sed de ti,
palpitan en mi cueva las memorias de tus pasos dentro de mí.
Caen las hojas, mueren las palabras que no supe decir
emigran las aves en un horizonte de matices atractivos
y mi universo, de estrellas y planetas me absorve
danzando entre planetas, brillando en las estrellas de tu rostro.


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