Sin darnos cuenta

El otoño se desprendió sin darnos cuenta,

una alfombra de hojas secas,

se formó -ruidosa y colorida-.

A nuestros pies, el viento las arrastra con rumor de olas.

Hay días que quererte duele,

duele a mi orgullo y a mis años.

A mis ganas.

Duele en las ausencias de estas tardes de silencios

y ventanas sin vistas.

Duele mi verano sin ti, por calles caminadas por miles,

dónde tú no estabas sino en mi pensamiento.

Duelen los recuerdos, los silencios, el adiós.