Colcha de retazos

En la vida, no sólo la lluvia, el viento o la nieve tienen el poder de enfriarnos.

No sólo el frío del ambiente abraza a veces nuestro corazón y nos lleva a fortalezas solitarias de hielo, aislandonos de todo.

No sólo la soledad nos hace sentir la fatiga de un invierno que se prolonga.

Sino que son muchos los momentos en que nuestro corazón libra una gran batalla contra la tristeza, el desaliento y la soledad.

Sin embargo, son muchos los remedios que tenemos a mano para protegernos de ese frío. Yo tengo siempre a mano mi colcha de retazos. Pedazos de historia -mi historia- que me hablan de coraje, de alegría, de esfuerzo, de optimismo, pero sobre todo, de amor y de respeto. Con ella sobre mis hombros no hay tempestad capaz de desolarme, de aislarme, porque esa colcha siempre me protege. Preservando de mí la esencia más pura.

Los retazos que componen mi colcha representan a cada uno de los seres que han construido mi vida, que han cuidado mis pasos y que han sido testigos de mis logros, retos y esfuerzos. A lo largo de mi camino, han estado tan cerca como los he querido aun cuando atravesaba momentos oscuros y fríos. Esa colcha me acompañó en el desierto de reflexión, en la montaña del orgullo y en campo de reposo de los anhelos.